Queridos no-Cristianos...

Dear Non-Christians.jpg

Tengo una confesión que hacerles en nombre del Cristianismo y La Iglesia.

Les debemos una disculpa.

No tenemos los componentes de la salvación. No somos los porteros de la entrada del cielo. No depende de nosotros el decir quién esta bien parado con Dios y quién no.

No me malentiendan, nos encantaría que fuera así. Y pienso que nosotros mismos queremos creer eso aún mas de lo que queremos que ustedes lo crean.

Pero la verdad es...que no tenemos control sobre nada de esto.

En nuestro intento por controlar las cosas más allá de nuestro poder,  hemos de hecho perdido control sobre nosotros mismos.

Accidentalmente elegimos religión por encima del amor.  Elegimos reglas por encima de relación. Te cambiamos de ser nuestro vecino, una persona con la que compartimos este mundo, a nuestro enemigo, alguien a quien tenemos que derrotar o vencer.

No me malentiendan, no estoy diciendo que otros caminos llevan a la vida o a la libertad. No es así. Solamente hay una camino para que cualquiera de nosotros acceda a la libertad y a la vida, vivir sin vergüenza, culpabilidad o miedo. Muchos de nosotros ni siquiera estamos seguros de que eso sea posible. Pero algunos de nosotros sabemos que es así. Y la única forma es a través de Jesús.

Aquellos de ustedes que estuvieron de acuerdo con nuestras reglas y prácticas, queríamos asegurarles la entrada a nuestro club. Así que hicimos una franquicia de la oración y creamos un caseta de cobranza en el camino hacia la libertad. Si “oras estas palabras”, estas adentro, puedes pasar, ¡tanto queríamos ser capaces de ofrecerles esto! El problema es...que de hecho no depende de nosotros. No somos propietarios de los derechos de ese camino, de esa oración.

Aquellos de ustedes que no estuvieron de acuerdo con las reglas y prácticas, queríamos dejarlos afuera. Queríamos castigarlos y hacerlos pagar por atacar nuestras supersticiones y exponer nuestras inseguridades. Sabemos que se supone seamos mejores que ustedes así que este conflicto interno ha sido probado difícil de manejar. Algunos de ustedes son indomables e impredecibles. No confiamos en las cosas sobre las que no tenemos control así que tuvimos que encontrar una forma de protegernos de su fiereza.

Pero de hecho tenemos un problema aún más grande que ustedes. Nuestro mayor problema es Jesús. Él es nuestro Señor y Salvador pero también es el mayor comodín en nuestra entera operación.

La verdad es... que no tenemos control sobre Jesús.

Él es fastidioso y piadoso. Él es gracia y compasión. Él rompe las reglas constantemente, lo cual, para su información, es confuso. Así que hemos inventado algunas cosas raras para explicar Su impredecibilidad. Pero no podemos seguir haciendo esto, tenemos que confesar.

Asi que...les pido una disculpa.

Les pido una disculpa por haberlos hecho sentir menos que nosotros. Les pido disculpas por haberlos hecho sentir que no pertenecen, que no eran lo suficientemente buenos, que no eran lo suficientemente iluminados o puros. La verdad es que eso no nos incumbe. Al asumir la posición de su juez, nos hemos condenado a nosotros mismos y distorsionado nuestra percepción de la verdad.

Me gustaría proponerles que empezáramos de nuevo. ¿Podemos olvidar los siglos y  generaciones de discordia y condenación? ¿Pueden perdonarnos por nuestra arrogancia y manipulación? ¿Pueden disculparnos por estar tan equivocados y empáticos al respecto?

La verdad es, que de hecho queremos amarlos. No el amor falso, religioso que se les ha vendido, me refiero al amor incondicional, altruista que viene de Jesús. Él es el único que puede amarte así y nos gustaría humillarnos y dejarlo a Él enseñarnos cómo es caer así de bajo por ustedes.

No espero que simplemente olviden al instante. Pero, si de algo vale la pena, nos gustaría reconstruir. Nos gustaría tomar sus manos en nuestro camino hacia el futuro, cuidarlos y servirlos, aún si esto significa perder nuestra seguridad y Control.

La verdad es que son hermosos. Les pido una disculpa por tratarlos de otra forma y nos gustaría recompensarlos.

Con Amor,

Los Cristianos

(traducido por Gabriela Santos)